Y bueno, empezó lo bueno.
Ahora que soy un adulto, que estoy trabajando y estoy con las metas más altas que el cielo, me siento muy feliz con mi vida. Trabajo duro, realmente termino con dolores de cabeza la mayoría de los días, pero lo hago porque tengo una meta en mente. Este trabajo es un medio para un fin hermoso. Y ese fin es un medio para ser feliz. La felicidad es un fin y un medio, para sentirse genial y para hacer cosas aun más grandes.
Tengo 21 años y la vida me enseña a gran escala que en este mundo hay infinidad de culturas, personas, y muchas lecciones de vida que no deberíamos tener que vivir para aprender de ellas. En mi trabajo superviso a personas mucho mayores que yo que, realmente, no estudiaron una carrera universitaria. En ese sentido, los primeros días me afectaba bastante comprender la injusticia de este mundo, pero finalmente comprendí que es por ello que yo sigo adelante. Tengo la responsabilidad de aprovechar todas las oportunidades que tengo, pues no todos la tienen, y yo haré algo grande con todo eso.
Tengo sueños grandes a largo plazo, que no tengo miedo de incumplir, pues confío en mis habilidades y en los sacrificios que hago. Tengo tiempo, y sé que todas las cosas que hago vuelven y volverán, cuando más lo necesite, a mi persona. Algunos podrían creer que es una forma egoísta de actuar, pero no lo es. Hago el bien porque eso me hace feliz, y como observador y estratega que soy, sé que esas personas a quienes ayudé serán mis aliados y me ayudarán cuando lo necesite. Eso me pasa casi siempre. En épocas como esta, donde estoy saturado en el tiempo, donde no tengo energías pero sigo adelante, son mis aliados quienes me cargan y me llevan adelante, por los días en los que yo les empujé adelante.
Estoy escalando, estoy avanzando, y todos estos dolores de cabeza, quemaduras de sol en la piel, sudor y estrés son solo un sacrificio de unas semanas más para culminar esta etapa que me llevará a ese sueño.
Con mis 21 años veo el mundo con otros ojos. He sido intensamente humano a lo largo de mi juventud, he visto el mundo con ojos comprensivos, impulsivos, reflexivos, pacientes, volátiles, felices, tristes, amables, solidarios, humanitarios, etc. Mi pensamiento ha cambiado muchísimo. He avanzado. He comprendido que no sirve de nada ir en contra del sistema como una rebelión, pues así no se logra el cambio esperado. Así, en muchas ocasiones, se ridiculiza lo que se busca lograr.
Yo cambiaré el sistema desde adentro. Para ello, lo comprenderé, lo dominaré y entonces podré cambiarlo. Yo trabajaré duro. Yo comprenderé que no está mal tener personas mucho mayores que yo en un rango jerárquico menor al mío, pues así es el sistema, así es la vida. Algún día, de alguna manera, ayudaré a cambiar situaciones así; pero no oponiéndome totalmente desde ahora, renunciando a liderar a estas personas hacia un mañana mejor; sino siendo el líder que necesitarán, en vez del líder que desean. Haré lo que sea necesario, y aun cuando me sienta triste por meterme en algún problema ajeno que no deja de afectarme (como ver que una persona es engañada tristemente...) o porque dude de lo que hago, seguiré adelante porque, realmente, estoy determinado a que ese día llegue pronto.
El día en que diga... "Soy el hombre que quise ser. Un adulto maduro, sensato, arriesgado, comprensivo, estratega, sistemático, valiente, visionario, con los sueños y la felicidad de un niño."
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Sí. Sigo cambiando. Me sigo reinventando. Sucede que hay algo que cambió mucho en mi vida. Fue un encuentro con una persona que me ha apoyado en todo desde entonces. Alguien que me conoce como nunca dejé que me conozca nadie en mi vida. Alguien que siempre cree en mí. Una aliada incondicional. Una alianza perfecta.
Recibimos el amor que creemos merecer.
Sinceramente, creo que me he esforzado muchísimo, que he aprendido de mis errores, no he vuelto a caer en ellos, y que por eso y mucho más sé cuál es el amor que me merezco.
Este soy yo, muchísimo mejor que el yo de ayer, y espero que sea muchísimo peor que el yo del mañana.
Con ustedes, les presentó la mejor versión de mi persona, que incluye un sistema de mejora continua.
Soy yo, al 100%. La mejor persona que alguna vez pude ser, y que alguna vez podré ser.