martes, 9 de diciembre de 2014

Stop it, please.

¿No ves que realmente me estás lastimando? Intento comprenderte, sentirte, entender lo que estás pasando pero no puedo. Esto escapa de mis manos. Honestamente no quiero decirlo, pero es el único medio por el cual puedo comunicarme sinceramente contigo sin que empieces a bombardearme con frases extremas. Estás decidida a demostrarme que somos almas gemelas, cuando no es así. Y aun si fuera así, no tiene sentido alguno que luches por alguien que no lucha por ti. Yo no lucho por ti. Yo quiero ser tu amigo, apoyarte en todo lo que pueda, pero no pudo luchar por quien eres ahora. No me pidas que te dé la razón, que te diga que te amo, cuando no es así. No tiene por qué ser o no ser así.
____________________________________________________

A menudo me detenía a pensar un momento en ti, en tu peculiar forma de ser y me parecías muy distinta al resto. Tranquila, comprensiva, perseverante conmigo; siempre estabas allí si te necesitaba, por lo cual evitaba necesitarte. Tal vez fuiste mi otro camino. El camino de confiar totalmente en alguien más, en apoyarme en otra persona, en llevar la carga de la vida repartida en dos, que sumarían más que por separado. 

Sin embargo, mi decisión fue clara desde el primer día. Llevaría el peso del mundo en mis hombros, compartiría lo que los demás quisieran darme y les ayudaría en lo posible, pero lo haría mayormente solo. Tú siempre quisiste estar allí, de una u otra manera, y yo no me sentía merecedor de una entrega tan incondicional. Incluso las poquísimas veces en que dejamos de hablar, siempre supe que tú serías quien volvería a retomar la amistad. Nunca yo. 

No sé por qué, tal vez simplemente quería que siguieras tu vida en todo sentido, y sentía que no lo harías mientras yo existiese en tu mundo.

Ahora has llegado a un punto en tu vida en que tu tiempo está casi contando (pues nunca puedes dar nada por hecho), y me has vuelto tu obsesión. Tal vez siempre lo fui, pero nunca lo demostraste, pues tenías toda una vida para hacerlo. Ahora los minutos se escapan y buscas la forma de demostrarme que somos almas gemelas, que me has amado incondicionalmente durante todos estos años. ¿Y yo qué? ¿Qué es lo que estoy haciendo por ti? Quiero que tú misma te lo respondas.

Estoy escribiendo esto porque me importas. Porque quiero que vuelvas a ser la de antes. La que, en algún momento, solo me trató como un amigo y fue feliz así. No como una chica extremadamente religiosa ni mucho menos obsesiva, esperándome en la puerta de mi casa con otras personas para hablarme no-sé-qué-cosas. Lo siento, pero eso me hizo sentir sofocado, hostigado, incómodo.

No estoy listo para encontrarme con tu nueva versión de ti misma. No quiero lastimarte, no quiero hacerte daño, pero tampoco quiero hacerte feliz con mentiras. No quiero pelear contigo, ni quiero darte un abrazo que pueda estar sujeto a mal entendidos. No quiero perder a más personas en mi vida, pero tampoco quiero ver cómo cambian radicalmente. Tú, de muchas personas, sabes que en mi vida cantidad de sucesos o acontecimientos se dieron de un día a otro. Lo sabes porque lo escribí aquí, porque en algún momento te lo dije, pero nunca te lo conté todo. A nadie le he contado todo.

Cada quién solo tiene fragmentos de mis memorias. ¿Quieres saberlo todo? Probablemente. ¿Luego qué? ¿Saciaré tu obsesión? No quiero más. Realmente sí puedo más, podría soportar siete veces esto, he ido por cosas peores pero a la vez distintas. No quiero que tú te lleves malos recuerdos de mí, ni yo vivir con malos recuerdos de nuestros últimos días en el Edén.

Por favor, vuelve a ser tú misma. No seas yo. No me imites. No me sigas. No me ames. No me etiquetes en publicaciones súper comprometedoras en facebook. No más,  por favor. Vuelve a ser la de antes, mi simple y sencilla amiga.

¿Sabes? Quiero saber cuánto tiempo te queda. Quiero saber si tengo la oportunidad de pensar mejor las cosas una semana, o si realmente el mañana será el final. Sé que esto es muy directo, pero también sé que no hay tiempo para rodeos. ¿Quieres hablar en persona? Pues tendremos nuestro momento, pero déjame estar listo. 

Tú sientes que has trascendido la verdad del universo, y que en esa quinta dimensión has visto un joven perdido pero con el potencial para alcanzarte. Has visto a un joven dormido, que no es capaz de abrir los ojos, y se los quieres abrir a toda costa porque el tiempo te escasea. Pero te olvidas de algo fundamental. En mi vida, escogí vivir solo en cierto aspecto, porque sentí que así aprendería mejor, en primera instancia, tomando mis propias decisiones, que si toda la verdad del universo me era entregada, del cielo, directo a mis manos.

No podré entenderlo, ni aceptarlo, hasta que lo viva. Tú irás a un mejor lugar, al que realmente perteneciste siempre. Para mí has sido un ángel a quien no pedí protección, pero me la dio. Has sido una gran amiga, y realmente muchas veces pensé que no encajabas en este mundo. Eres muy buena, muy "pura" en tus propios términos.

No soy quién para definir, juzgar, establecer, parametrizar, pero sí para opinar libremente. Todo lo escrito anteriormente no es definitivo, solo es mi perspectiva, la perspectiva reducida a la billonésima fracción del mundo, del Edén. 

A donde vayas, por favor recuérdame como una de las personas más humanas que conociste, y si me juzgan, que sea por lo que siempre intenté ser, nunca por quien pude o no pude llegar a ser. Nunca te olvidaré, pero por eso mismo quiero proteger tu recuerdo en mi ser. No quiero que se dañe por un acoso psicológico-impulsivo-obsesivo-compulsivo.

Esta será la entrada más larga de este diario virtual. Aquí no solo te hablaré a ti, como prometí hacerlo hace mucho, sino que también hablaré con Sekai. Sí, la que siempre está observando.

Sekai, tú mejor que nadie sabes mis intenciones. No planeo ser millonario, ser mujeriego, esparcir maldad o dañar a las personas. Sabes que siempre me he esforzado por ayudar en lo posible, y he aprendido a dejar de lado todo lo negativo para escuchar, comprender, aconsejar en lo posible y dar.

Sekai, este mundo no deja de girar, no deja de enseñarme que por más que uno sufra, todo el universo sigue adelante, y no podemos quedarnos atrás. Tú sabes que desde pequeño decidí seguirme a mí mismo, lo cual, por mi filosofía personal, significaba aprender e imitar lo mejor de los demás, descartar lo malo y forjar mi propio camino que me llevase a ser una mejor persona; alguien feliz, con gran capacidad de servicio, liderazgo, humildad, incondiconalidad: humano.

Sekai, algún día seré juzgado por mi comportamiento en estos días. ¿Estoy tomando la decisión correcta? Honestamente, creo que tú lo sabes mejor que nadie. Hay situaciones en las cuales no hay decisión correcta. Solo actuamos, esperando que se dé el mejor escenario posible.

Sekai, me has visto llorar, reír, sufrir, dar, recibir, mirar al cielo y sentirme triste por la falta de entendimiento entre las personas. Me has visto sufrir inmensamente por no comprender este mundo, y me has visto insensibilizarme lo suficiente como para poder cargar con el peso del mundo, con el fin de adentrarme en el mismo, encontrar respuesta a tantas incógnitas y plantear o dar solución a los problemas.

No sé cuánto tiempo me quede a mí. Nadie tiene la vida comprada ni los días tan contados. Podría desaparecer mañana, ¿y qué dejaré al mundo? Lo que aprendí en mi vida, el amor que di, las palabras que dije y las acciones que realicé. Podría desaparecer mañana, pero sabría que fui de ayuda para más de una persona, y que eso me hizo feliz.

No obstante, no quiero irme, ni me iré. Aun tengo mucho que hacer por este mundo. Por estas oportunidades que me fueron brindadas en vez de a otros. Por todo el amor que recibí y que otros ni soñaron tener. Por todo lo bueno que sucedió en o para mí, para poder brindarlo con creces a los demás.

Mis promesas nunca se cumplen. Siempre sucede algo, así que ya no prometo nada. Solo lo escribo, lo digo, y sucede. Mi palabra tiene mayor peso que mis promesas. No me rendiré. Podré estar cansado pero seguiré avanzando. Podré dudar, pero decidiré y actuaré. Nunca titubearé. Si tomo una decisión, la cumpliré a cabalidad.

¿Quieres saber mi nombre? Yo soy quien quise ser, pero aun no soy quien quiero ser. ¿Para qué importa, entonces, mi nombre? Si la esencia es conocerme, verme, hablar conmigo, para comprender el porqué de mi existencia.

Tengo una misión clarísima. Siempre lo supe. Desde el momento en que conocí la injusticia e imperfección del universo, capté el mensaje del mismo, que me era brindado a gritos desde galaxias remotas.

Y lo cumpliré. Tal vez no hoy, ni ayer, ni mañana, pero sí pronto. Solo espera, donde quiera que estés hoy o mañana, y podrás verlo.

Eso sí, te pido tiempo, el suficiente para lograrlo, y un día más para vivir ese nuevo mundo.

Gracias por todos estos años de amistad. Realmente aun si no contaba contigo por decisión propia, significó mucho que siempre estuvieras allí. Cuando me enteré de tu enfermedad me sentí horrible y al día siguiente cometí un error del que aprendí y en el cual sentí lo que era sufrir por ser consciente de lo mal que actué. Sentí que Dios se llevaba a la única persona, aparte de mi familia, que siempre creyó en mí. Ahora entiendo que no es así. Te vas a un mejor lugar, donde los ángeles te cantarán, donde nunca más serás incomprendida, dejada de lado, etc.

Sé que desde allí seguirás apoyándome, pero te pido que continúes con tu vida. No me esperes. Ya no. Sabes que soy un poco mártir. No busco el reconocimiento, no busco ayuda, no busco protección. Al contrario, busco ayudar, busco proteger, quiero reconocer lo bueno para imitarlo y lo malo para aplacarlo.

Por favor, dame unos días para terminar bien mi último ciclo, para descansar, para tener tiempo suficiente de reflexión y cálmate. No sigas esta obsesión. Volvamos a ser amigos. Volvamos a reír, a hablar de la vida, como si el mañana nos esperase con los brazos abiertos. Pues algún día ese mañana celestial nos llegará, y te contaré todo lo que pasó mientras observabas desde Aeolia.

Sé feliz hasta el final y más allá. Llevaré tu nombre en mis memorias, puedes estar segura de ello. Y mientras sea así, seguirás viva en mí.

Te lo dedico con todo mi aprecio, por los buenos y malos días, pero nunca por los últimos días (última semana). Volvamos al ritmo habitual. Volvamos a ser nosotros.

Finalmente, cumpliré parcialmente tu voluntad. Algún día este blog cristalizará en una historia; la de un joven que solo quería ser bueno, y que con ello, su universo cambió, y la conspiración del mismo lo llevó a una felicidad colectiva y perenne.

Hasta luego, mi aliada, mi amiga.
_________________________________

domingo, 7 de diciembre de 2014

Reflexions about life

Are you willing to take the hits?

____________________________

Estoy listo. Creo que nunca estuve tan listo.

Son las situaciones que vivimos las que nos hacen crecer o decrecer con mayor medida que aquellas enseñanzas heredadas o compartidas por amigos. Es ver la vida como lo dura, intensa, por momentos terrible y por otros hermosa que es. Es darte cuenta de que solo tienes una oportunidad, que tu momento es ahora, para construir tu camino. Que un puente no se construye en un día, que a veces no tienes los materiales que necesitas, pero con creatividad, esfuerzo, dedicación, perseverancia, disciplina y determinación todo es posible.

Te das cuenta de que tomaste las decisiones correctas porque estás feliz con la persona que eres ahora. Eres feliz contigo mismo, sin importar qué, sin importar el pasado, sin importar el presente ni el futuro. Al final el futuro no se cambia; se hace. El pasado no se cambia; se deja ir y se rescata lo mejor de él. Pero el presente es un regalo sin igual.

A veces me despierto con ganas de comerme al mundo. Estoy tan cerca de terminar mi carrera, a solo dos meses, que siento que se abre un universo de posibilidades. Lo que quiera lo puedo lograr, pues ya tengo una carrera, una herramienta fundamental para la vida. Estoy feliz, pues hace 7 años me propuse hacer mi carrera en 5 años, y eso es lo que lograré.

Ahora, con lo que he vivido en el trabajo estas tres semanas, me percaté de la realidad de diversos estratos socio-culturales. Hay quienes buscan salir adelante, mientras hay otros que simplemente buscan pasar el momento, trabajar lo menos posible, ganar lo suficiente y ya. En algún punto de la vida, las personas pierden su rumbo, y no son lo suficientemente fuertes como para discernir entre las buenas y malas amistades, entre los vicios y las virtudes. 

Este año fue distinto, cambio radicalmente cuando recibí los golpes con otra reacción. Ya no me quejaba, ya no los recibía, soportaba y ya. Me di cuenta de que fue lo que necesitaba. Dios no me da lo que quiero siempre, sino lo que realmente necesito. Quiero seguir creciendo. Quiero conocer este mundo. Quiero ser de gran ayuda para muchas personas, y para otros, un ejemplo de que no importa qué, siempre se puede salir adelante, aun cuando te sientas solo.

La verdad del universo. En un universo cambiante, ¿hay una verdad absoluta? ¿Qué es lo malo? ¿Qué es lo bueno? ¿Quiénes somos para juzgar los actos de los demás? El mundo en el que vivimos podría ser el Edén prometido, pero tal vez somos nosotros quienes lo corrompimos. Podría ser que no sea así, que no lo hayamos corrompido, pero no somos capaces de abrir los ojos. En fin, muchas preguntas sin respuesta clara.

Quiero cambiar una y otra y otra vez. No quiero dejar de reinventarme a mí mismo, buscando superarme en muchos aspectos. Quiero más energía, más humanidad, más profesionalismo, más herramientas que me permitan, algún día, construir un mundo más pacífico y con más oportunidades que el actual. Si algo llegase a pasar y no lograse ese sueño, me gustaría dejarlo como herencia a futuras generaciones. Dejar las bases listas para que alguien más complete el trabajo. No me importa el reconocimiento realmente, solo quiero hacer el trabajo.

Y lo haré.