martes, 24 de junio de 2014

Versatile life. As it's always been

Vuelvo a escribir, porque creo que hay algo que dejé aquí y que debo recuperar. Últimamente me siento mucho más feliz. Ya no estoy estresándome por tonterías de la universidad, no estoy procastinando en exceso, estoy confiando más en mis habilidades y en que la vida no es tan injusta. El domingo incluso fui a misa con mi familia (para mí, mi familia son mi mamá y mi hermano) y me di tiempo para visitar a un amigo por su cumpleaños. Ese día, comprendí que lo que hace especial a un cumpleaños no es el hecho de que hace una cantidad exacta de años naciste, sino las personas que vienen a visitarte, a estar contigo y darte su amor.

Mi familia y yo estábamos haciendo planes en grande, y desde inicio de ciclo mi mamá me planteó la posibilidad de terminar mi carrera en un año, y no en 6 meses que quedan. Empecé este ciclo extremadamente cansado, confundido, estresado, y por momentos no encontraba fuerzas para seguir, por lo que su comentario siempre me reconfortaba. En ese sentido, mi rendimiento este ciclo ha sido malo. Felizmente, creo que de todas maneras pasaré los cursos.

Acabo de hablar con mi mamá. Estoy cansado de sentir que soy una carga para ella, y siento eso desde que dejé de hablarme con mi papá, pues ella es quien le pide para que pague mi universidad. En el día del padre no lo llamé, pues no me hablo con él desde hace más de un mes, y por eso mi papá me tiene una especie de odio.

No sé cómo lidiar con este sentimiento. Es una opresión psicológica que me intenta aminorar, reducir, hacerme sentir culpable de lo que pasa, me aleja de mí mismo y me intenta quitar la sonrisa que día a día intento mantener. Llega un punto en el que dudo de lo que hice, de lo que decidí, de lo que quiero y de lo que soy. Llega un punto en el que me gustaría salir de esto por siempre. Día a día se siente la pesadez en el ambiente. Mi mamá se pone histérica si la luz se queda prendida de noche, si las cuentas vienen caras, y en un momento dado me reclama por no haber llamado a mi papá en el día del padre. Es un poco estúpido, pues él es el que no tiene por qué quejarse con mi mamá, sino conmigo.

Lo que mi padre piensa sobre mí:

Soy cobarde, infeliz, falso, hipócrita, patán, acomplejado, aniñado, me la llevo fácil, debo aprender a ser hombre, etc. etc.

Lo que yo pienso de mí:

Soy alguien que quiere ser feliz.

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La energía negativa se siente, se impregna y se adentra en lo más profundo de mí. Entristece. Yo me he defendido de eso bastante bien, pero mi papá siempre consigue un modo de voltearme la jugada. Esta vez fue a través de mi mamá. La debilita, la enferma, a ella, quien es la cabeza de mi hogar.

Tengo que salir de esto.

Tengo que seguir adelante. Cuando consiga trabajo, todo mejorará. No puedo jalar ningún curso. Empezó la guerra, ya no es una batalla. Tengo que dejarme de estupideces y salir adelante. No puedo darme el lujo de jalar un curso, de gastar dinero en salidas, de invertir en mí mismo. Ahora la prioridad es sobrevivir. Ahora es cuando mi arsenal se redujo y tengo que reajustar estrategias.

Se acabó la buena época.

Ojalá vuelva a empezar pronto.