Te prometo el cielo. ¿Lo quieres?
Ok, entonces te prometo las estrellas. Siempre podrás mirarlas, pero ellas ya no existen. Solo son estelas de millones de años luz que recién se reflejan aquí.
¿No quieres una estrella? Entonces te prometo la luna. Sí, esa luna que tú y yo vemos en este instante. Imagínate que la luna es un espejo, y que nos veremos todas las noches cuando veamos la luna.
Bueno, si sigues negándote, te regalo las nubes. Descansa, amada mía, descansa por mí.
Mientras tanto yo seguiré postrado, atado a este mundo mortal, este mundo empírico, donde la indiferencia es la clave de la supervivencia. Y sí, pues, por eso yo no sobrevivo. Soy sensible. Soy estúpidamente sensible.
¿No quieres las nubes? Bueno, entonces no tengo más que ofrecerte. Te prometo mi vida. No hay estrellas que darte, ni un cielo, ni un sol, ni una luna, pues tú opacas al resto. Eres luz, eres vida, eres alegría, eres humanidad.
Te prometo mi vida. Sí, soy solo un parpadeo en este universo, en un instante nadie sabrá que existí, pero te doy mi vida.
¿Tan rápido aceptas? Entonces es hora ya, mira en tu corazón. Sí, siempre estuve allí. Gracias por tener un espacio para mí.
Te doy mi vida, mi alma, mi pensamiento, mi noche. ¿Quieres a alguien que siempre se preocupe por ti? Pues deja de desear eso; ya lo tienes. ¿Quieres a alguien que te robe besos antes de dormir? ¿O alguien que te sorprenda con una sonrisa cada mañana? Aun con la vida estresante que tengo, te prometo eso.
Prometo hacer, de cada día nuestro, una aventura inolvidable.
Te prometo esto, pero solo con una condición...
No me olvides, si ahora me recuerdas, y no sueltes mi mano. Te protegeré contra el mundo, y contra mí mismo. Confía en mí, cierra tus ojos, duerme, sueña, relájate: estoy allí para ti.
Que bonito,
ResponderEliminarGracias.