¿Y qué haré si no los consigo?
Los tengo, ahora los tengo. Ahora puedo decir que mi vida es un edificio en llamas. Estoy en el 18avo piso, y sigo subiendo. El fuego se propaga desde la base del edificio, hacia arriba. Para sobrevivir, tengo que seguir subiendo de pisos. Debo encontrar el camino hacia las siguientes escaleras, y seguir subiendo.
Y así es mi vida, un edificio en llamas, donde cada piso simboliza una meta, un sueño, y tengo que lograrlos, o por lo menos perseguirlos, llegar a la escalera que me llevará a otro sueño, y seguir persiguiéndolos.
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Vuelvo a preguntarte, ¿y si no consigues tus sueños? ¿y si lo arriesgas todo y al final no consigues lo que quieres, ni lo que necesitas?
Pues volveré a intentar. Si perdí, pues volveré a intentarlo con más fuerzas.
¿Y si vuelves a fallar, una y otra vez?
Podré perder dinero, tiempo, entre otras cosas, pero mientras me tenga a mí y a mis ganas de salir adelante, volveré a intentarlo. Pues sé que el número de fracasos que tenga será menor al número de veces que decidí volver a intentarlo.
Y sé que, tarde o temprano, conseguiré lo que deseo.

Y a pesar de que duela, cada vez que no logro lo que me propongo
Y a pesar de que, a veces, este incendio logre alcanzarme por unos segundos
Sé que me debilito un poco
Sé que me canso
Pero también me fortalezco, aprendo muchas cosas
Y sigo adelante, porque la vida me espera.
Y te lo prometo, ¡no me rendiré!
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