domingo, 16 de diciembre de 2012

Humanity.

Nosotros, como sociedad, hemos mejorado pero también hemos empeorado. Y es que no se puede afirmar que la sociedad está en decadencia, pues siempre estuvo corrompida hasta sus raíces. Tampoco se puede decir que todos son malos, ni que todos son buenos. Sin embargo, al cabo de siglos, hemos aprendido a hacer atrocidades de forma más disimulada, más encubierto, para no ser juzgados como es debido.

Creamos las leyes, les dimos fundamento divino. Creamos el gobierno, el senado y muchos organismos que, se suponía, velarían por lo mejor de nosotros. No lo hicieron.

Creamos las religiones para que sean fundamento de las leyes. Al final, estas religiones perdieron su significado moral y se volvieron barreras que separaron a las personas.

Hubo quienes crearon sus propias religiones para beneficios económicos. Dejó de ser algo moral e idealista.

Creamos las máquinas para que estén a nuestro servicio. Empezamos con la rueda, luego carruajes, aviones, automóviles, tanques, y a todo le dimos su uso para la guerra.

Creamos la paz, pero para valorarla, tenemos que romperla.

Creamos la ética. Al final, eso sirvió para distinguir a las personas por su clase. Gente con clase, modales, educación. Gente sin clase, inmoral, sin escrúpulos o bruta.

Yo no quiero perder la fe en la humanidad, pero realmente... ¿cuál es la esencia del hombre?

Si no nos educan, si no nos dicen qué es lo bueno o lo malo, cómo hacer las cosas, ¿cómo nos comportaremos? ¿Qué es lo que la naturaleza dictaría para nosotros?

El hombre, en el género masculino, puede llegar a ser una bestia total. Es que hay personas que no entienden palabras y con quienes te tienes que ir a golpes para que entiendan tu punto de vista.

Además, el hombre, en el género masculino, es propenso a vivir excesos en cuanto a la lujuria. Es increíble, cuando menos se da cuenta, está inventando estupideces para conquistar a una chica por una noche.

Continuará

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