Se los juro. Este mundo me parece tan surreal que a veces me cuesta comprender lo vivo que estoy. A veces siento que estoy dentro de una simulación, donde un jugador ismplemente decide quitarme algo de mi vida, de la noche a la mañana, y lo hace.
Este mundo llega a ser muy doloroso. En ocasiones, amoroso.
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¿El dinero y el poder cambian a las personas? Siempre pienso en la frase de Spiderman "Todo gran poder conlleva una gran responsabilidad". A veces me pregunto si yo seré uno de ellos. Uno de los que cambian y se olvidan de su esencia. Uno de los que rechaza lo que fue y abraza su nuevo y doloroso yo.
He conocido muchas personas en mi vida, y realmente no me llevé con varios submundos porque no quería ser tan superficial, vivir solo el día sin mayores proyecciones, etc. Una vez un familiar me escribió una frase en un libro que él publicó. La frase me puso alegre, pero también hizo que recapacitara con respecto a la responsabilidad que ello significaba.
"Giuseppe, tú eres quien siempre verá por todos."
Yo realmente quiero ayudar a los demás. No quiero desamparar a quienes siempre vieron por mí: mis padres. No quiero defraudar a quienes me miran con admiración ni a quienes me creen en mí. Me he tomado un gran descanso después de mi tesis; dormí hasta tarde, salí algunas veces, jugué mucho en línea, ayudé en casa, conocí más a mi madre, entre otros.
Conocer más a mi mamá fue muy bonito e interesante. Conocí su día a día. Conocí cómo le alegra estar cuidando sus plantas, salir con su hijo, ver una película conmigo, almorzar, que la acompañe a menudo, etc. Vi mi pasado en tercera persona para sentir, una vez más, ese amor incondicional que tuvo y tiene siempre por sus hijos.
Los padres pasan noches en desvelo, renuncian a muchos bienes materiales, a su tiempo, dedican el 100% de ellos a sus hijos. Sin esperar nada a cambio. Es un amor tan incondicional como pocos. Es hermoso. Solo me da un poco de pena cuando nosotros, como hijos, les faltamos el respeto, somos desconsiderados con ellos o con sus sentimientos. Me da pena porque no vemos todo ese amor que nos dieron, solo nos enfocamos en el momento y ya.
Mentir.
Odio mentir.
Especialmente a mis seres queridos.
Y las mentiras tienen patas cortas. Solo causas decepción y dolor.
Esta semana santa ha sido más de supervivencia que de otras cosas. Intenté apoyar a mi mamá lo más posible. Hacerla sonreír y saber que siempre contará conmigo. Que siempre veré por ella. Pues ella me dio una vida hermosa, pues estuvo llena de amor. Por eso agradezco a Dios que me permite seguir disfrutando una madre saludable y feliz.
Gracias Dios. Gracias.
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