>>Recuerdo aquel día en el que el Mundo dejó de existir<<
Me desperté a las cinco de la mañana, como si intentara disfrutar el día hasta, literalmente, el final. Fue un día cálido en La Punta. Sin mucho que hacer, como siempre. Había sido una semana llena de movimientos telúricos, las personas ya se habían acostumbrado a ello. Lo inusual era que no había oleaje.
Pero ese día, a las 8 de la mañana, el mar empezó a retroceder como nunca. Presentí que algo grande iba a pasar, así que me subí al carro y me fui a San Isidro, paseando e intentando liberar mi mente. Estaba contemplando el cielo despejado, cuando las aves comenzaron a volar sin dirección. Algunas caían al suelo, sangraban, se golpeaban unas a otras sin querer, entre otras cosas.
>>Empezó el caos<<
Las personas salieron de sus casas, alborotadas, empezaron a gritar, llorar. Otras se arrodillaron y empezaron a rezar. Algunos agarraron cuchillos y se suicidaron. Otros intentaron abusar de mujeres. Fue, realmente, un caos. El cielo se empezó a oscurecer y pude avisar un tornado a lo lejos. ¿Un tornado en Sudamérica? ¿Cómo es eso posible? - me pregunté.
Encendí el carro, prendí la música al máximo para "disfrutar" mis últimos segundos de vida. Repentinamente, vi a una joven salir de una casa que se estaba desmoronando. Tenía tez blanca, ojos marrones claros, cabello negro y un poco lasio. Se le notaba toda una señorita. Con sus lentes parecía intelectual, y con su físico toda una atleta. Se quedó en shock al ver el paisaje: el huracán arrastraba nubes a su paso. Me bajé del carro, corrí donde ella, la empujé al carro.
>>Seguía sin reaccionar<<
Aceleré a fondo cuanto pude. La adrenalina invadió mi cuerpo en una fracción de segundo. Sentía el frío intenso de estar en el lecho de muerte. Ese frío que sentimos cuando sabemos que estamos en "el hilo" de la muerte. Ese frío que no se compara a un invierno, ni mucho menos. Podía escuchar mi propia respiración, podía sentir las gotas de sudor caer, podía observar las miles de caras de desesperación llorando, otros se resignaban a morir...
Fue algo tonto. Acelerar a fondo, ¿para qué? El fin estaba cerca, de todas formas. Llegué a la velocidad máxima de mi carro: 221 km/h. El huracán me estaba alcanzando. Sabía que era el fin.
Ella, finalmente, habló.
- ¿Por qué me trajiste aquí?
- Porque me llamaste la atención. - respondí
- ¿Eso es lo mejor que puedes decir antes de morir?
- No. La verdad, ya recordé quién eres. Tu nombre es Sekai, y por mucho tiempo me gustaste. - repliqué.
- ¿Solo eso? ¿Y quién eres? - me dijo
- No solo eso. Soy solo una neblina que se disipó por 19 años, y que vuelve a nublarse. Soy solo un pensamiento del universo. Soy, a comparación de las estrellas y el universo, un parpadeo. Soy una minúscula mancha en todo este Mundo. Pero este pequeño y, tal vez, insignificante ser, te ama.
Y el huracán nos golpeó con toda su furia. Todo se detuvo: el carro, el huracán, el caos.
>>El tiempo y el espacio se detuvieron<<
Atiné a voltear y la vi.
>>Siempre supe que era un ángel<<
- Giuseppe, no solo eres una chispa en este universo. Eres quien escogiste ser. Eres quien prometió cambiar el mundo, y sabes que lo lograste. Pues... cambiaste tú mismo. Lamentablemente, el Mundo tiene que llegar a su fin. Pero se te concede el poder de tener un último deseo cumplido.
- Sekai. Deseo que le des a la humanidad una oportunidad más.
- Iluso. Sabía que pedirías eso, no sé por qué pregunté. Llegaste al estado Delta. Estás en la cuarta dimensión. Tú eres libre de escoger el tiempo y el espacio que deseas. Puedes escoger si vivir un momento y repetirlo para la eternidad, puedes escoger un Mundo ideal, o lo que desees.
- Pues escojo a los humanos. Merecen un día, dos días e indefinidos días más de vida.
- ¿Sabes que para eso necesitas más que voluntad?
- ¿Qué necesito?
- Exterminar tu alma.
- Con gusto.
>> Mi sangre se convirtó en el mar del nuevo Mundo. Mi cabello, en la selva del Planeta. Mi ojo derecho, en el Sol. Mi ojo izquierdo, en la Luna. Mis cicatrices se volvieron fallas geográficas. Mi ropa, en nubes. Mi cerebro, en el núcleo de la Tierra. Mi corazón, en la voluntad de las personas. Mi alma, en el oxígeno del planeta.<<
. . .
Solo volveré a existir cuando la Humanidad se una con la naturaleza.
Y en este espacio tetradimensional solo estamos tú y yo, Sekai.
Giuseppe
estuvo perfecto!
ResponderEliminarcon algunas cositas diminutas que cambiar
en cuanto a descripción de eventos
pero muuuuuy bueno
me hizo recordar a neon genesis evangelion T_T
-roger :D
solo una cosa
ResponderEliminar1. primero,ve al número 4
2. ahora si te lo digo pero antes ve al 7
3. estas cansado, ve al número 5
4. mira al 6
5. no me odies pero antes anda al 2
6. pensarás que soy un idiota, pero antes anda al 3
7. que buena historia
.....CONGRATULATIONS.....
Oh Arigatouuuuuuuu =)
ResponderEliminarRoger: mañana me criticas mejor x) y deja de faltar al cole =)
Diego: Jaja me perdí en el 2 así que empecé todo de nuevo, gracias =) xD
Ya saben cómo será el próximo mundo x)
>> Mi sangre se convirtó en el mar del nuevo Mundo. Mi cabello, en la selva del Planeta. Mi ojo derecho, en el Sol. Mi ojo izquierdo, en la Luna. Mis cicatrices se volvieron fallas geográficas. Mi ropa, en nubes. Mi cerebro, en el núcleo de la Tierra. Mi corazón, en la voluntad de las personas. Mi alma, en el oxígeno del planeta.<<
ResponderEliminarAy esto me gusto mucho.
Que talento ah :)
Saludos!
Sekai puede ser:
ResponderEliminarDios
La Madre Naturaleza
Un ángel
O un encuentro conmigo mismo.
Como ustedes quieran interpretarlo. Al final, todos conocemos un Sekai.