"Cuando ella me dijo que me amaba, yo no le dije lo mismo, pues no lo sentía. Ella lo comprendió."
En cambio, yo nunca fui capaz de decir que yo aún no estaba listo para amar. Yo siempre... tuve que corresponder aún sin sentirlo. Qué daño.
"Me dijo que quería, prácticamente, casarse conmigo. Al momento yo le dije que yo no, pues todavía no lo sentía. Pero ahora sí, ahora es diferente."
Yo le tenía miedo al compromiso, pero igual, aún sin estar seguro me aventuraba a decir locuras así. Rayos, ¿por qué nunca tuve el coraje de enfrentarme a mí mismo?
Pocas veces expresé lo que sentía, las cosas que me incomodaban. ¿Cuándo las expresé? Cuando habían peleas, discusiones, cuando ya no podía llevarlo más adentro de mí, cuando explotaba.
Ese 27 de septiembre, ella me dijo que le confiara todo. Y fue la primera vez que, de veras, dije las cosas que me incomodan.
Y la veintiúnica vez.
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El año aún no termina. No quiero que tenga un final neutral o triste. Antes de que se termine, buscaré en mi pasado el patrón de eventos desafortunados, buscaré mi error y lo repararé, para que el 2011 sea distinto.
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