miércoles, 16 de febrero de 2011

Una vaina.

Mi mamá.

Un caso.

A veces ya no sé si soy yo o es solo su problema de salud. A veces me siento como si fuera... no lo peor, pero casi. Es que cada mañana tiene que gritarme por algo.

Cansa. Desalienta.

Cansa.

Al inicio duele, luego ya te cansas. Es un estado de resignación. Otra llamada de atención, otra hora con estrés, otro día, uno más, uno menos, da igual.

Me quieren en casa apenas terminan mi clases. Al cabo de un rato, allí estoy, en casa. ¿Para qué me quieren allí? No lo sé. No tenemos mucho tiempo familiar, no necesitan mi ayuda para algo, simplemente me quieren allí, para saber que no estoy allá, afuera.

Cansa, ¿sabes? Quisiera más libertad. Quisiera sentirme útil.

¿Estoy deprimido? No. Solo triste, solo es este momento, porque hace un rato me gritó como todas las mañanas. Pero esta vez sí me sentí inútil.

...

No hay comentarios:

Publicar un comentario