miércoles, 2 de marzo de 2011

Aeolia

Ese día, estaba en medio de un juego en la esfera. Necesitábamos un punto más para ganar, así que, ni bien tuve la oportunidad, salí de la esfera para patear el balón. Estaba cayendo al revés, y cuando tuve el balón frente a mí, me di cuenta del paisaje: destrucción total.

Caí, se disipó la esfera, estaba en el suelo. La gente corría en dirección opuesta a la masa de destrucción. Yo los seguía.

Repentinamente, el piso sobre el cual me encontraba parado se deshizo, mientras era absorbido por la masa. Yo me elevé y empecé a caer hacia ella.

"No quiero morir, hoy no."

Cuando me encontraba a 3 metros de la masa gigantesca, alguien me dio su mano.

"Hoy no es tu día para morir, niño."

Me jaló con todas sus fuerzas y, esta vez, caí hacia el abismo que se había formado.

"Vive, no por mí, sino por todos nosotros" .- dijo el señor.

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(continuará)


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