Un sueño que me hizo recordar y darme cuenta de las cosas que dejé y debo valorar.
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Estaba organizando las cosas en mi cuarto, cuando encontré una bolsa grande. Miré lo que había adentro, y encontré cosas del cole, cartas de mi primera enamorada, entre otras cosas. Repentinamente, aparecí en la cato.
Estaba hablando con una amiga, quien me preguntaba, entre varias cosas, por qué soy como soy.
Soy un buen amigo, solo que suelo desaparecer mucho tiempo. Hablamos de los recuerdos que tengo de la vida, y yo le dije que le podía dar un buen recuerdo de mi persona el día jueves.
Entonces, después de hablar un largo rato, me dijo "entonces, te tomo la palabra? Nos vemos el jueves?". Titubeé, y afirmé que sí, de todas maneras.
¿Quieres guardar tus recuerdos?
- No creo.
Entonces, volví a la escena de la bolsa de recuerdos. En esa escena, yo solo veía la superficie, los recuerdos más recientes. Cuando cogí la bolsa, esta se rompió, y mis recuerdos se empezaron a perder.
Del punto de quiebre salieron voces de mis padres, cuando tuve problemas en el cole y siempre me dieron su apoyo.
También salieron emblemas de las veces que fui delegado.
O de los sueños locos que tuve de chibolo.
O de las aventuras, heridas, y demás cosas.
Salieron tantos recuerdos a tanta velocidad, que me di cuenta que no quería perder ni uno solo. Me puse algo triste. Volví a la escena de la universidad, con mi amiga.
Maria Grazzia, no quiero perder mis recuerdos...
(Desperté.)
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No quiero perder mi memoria. Después de todo, soy la suma de todo lo que he atravesado.
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