miércoles, 20 de abril de 2011

Weirdly romantic. Weirdly beautiful.

Hoy, ayer, esta semana en general, estuve triste.

Triste por las cosas que no llegan; triste sin razón. Solo quería pasar el rato, sin siquiera saber qué esperaba.

Más adelante, quedé en verme con una amiga de la cato. Yo tenía una hora de clases, y falté, pues era una muy fácil de recuperar y me sentía totalmente desmotivado.

Caminamos como una hora, luego nos sentamos a hablar de cosas que pasaron por nuestra mente en los últimos días. Hablamos un buen rato, viendo el cielo, o solo jugando entre nosotros. Francamente, no recuerdo el momento exacto en el que empezamos a reír, pero sí sé que a partir de ese momento, no dejamos de sonreír.

Fue bonito, fue algo mágico. Cómo explicarlo? Dos personas, estando tristes, sin saber qué decirse entre sí, logran sonreír, abrazarse y darse cuenta de que pueden contar uno con el otro.

Y me hizo el día. Después fui a mis clases inspirado, participé, me esforcé.
Y me hizo el día. Me hizo feliz.

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