Sé que la vida no se trata de encajar ni mucho menos. Pero cansa. Cansa ver cómo algunas amistades cambian tanto; escogen un camino en el que no les puedo seguir, solo mirar. Y mirar duele, pues las cosas que hacen no son saludables. Entonces, recuerdo aquellos días en mi infancia en que sentía que un día cambiaría el mundo. ¿Dónde quedó ese sueño? Supongo que se encuentra moribundo, extinguiéndose cada vez más. Era muy joven para comprender que a veces, simplemente no se puede. No.
¿Y yo? Sigo tranquilo. Cambiando de tiempo en tiempo, buscando un avatar que me haga sentir más contento o satisfecho conmigo mismo. ¿Qué causaría semejante satisfacción? Encontrar un círculo de amigos en el que sienta que encajo. Unos amigos con los cuales pueda desarrollarme mejor como persona, crecer, soñar más. No unos amigos que me ofrezcan "lanzar" o cosas por el estilo. Es difícil encontrar amistades así, solo espero ser una de ellas.
A lo largo de mi vida, he comprendido que el mundo no lo llevamos en nosotros. Eso solo es un axioma que el hombre ha creado para escapar de la realidad. Somos sociales, sí, pero como sociedad sabemos que cada uno es dueño de su destino; y que, por ende, no podemos tomar decisiones por otras personas. Tengo mi familia, tengo mis amigos, estudio, hago ejercicio, pero siento que me falta algo. Encontrar el amor; una pareja. He encontrado chicas que se han fijado en mí, personas que me quisieron mucho, y que realmente querían una relación conmigo. Lamentablemente, ellas no causaron eso en mí que me habría empujado a dar el siguiente paso. No puedo aparentar que me gusta alguien. Es cierto, a veces me gustan muchas personas, pero no en un sentido romántico. No como lo necesito.
¿Me siento solo? Felizmente, no. Gracias a que tengo amistades que casi siempre están allí. Ayer, por ejemplo, me visitó un amigo en la noche y se quedó hasta las 4 y media de la mañana. La pasamos genial; vimos una película, jugamos, comimos, hablamos un poco. A veces, para mitigar la soledad, solo necesitamos apreciar lo que tenemos. Abrir los ojos.
No logré cumplir mis metas del verano. No sé si es porque soy irresponsable, flojo, o lo que sea. Ahora veo mi meta de irme a España más lejana. Siento que puedo perder la vacante, pero también sé que me esforcé. Que, en medio del mundo donde crecí, cambié y vi tanto cambio, fui fuerte y mantuve, casi todo el tiempo, mis principios. Hasta ahora no he fumado ni una sola vez, no he tenido resaca, no he manejado ebrio ni actos de semejante índole. Hasta ahora he seguido adelante, y lo seguiré haciendo siempre.
Sí, seguiré adelante. No tengo tiempo para esperar, tengo una deuda con el mundo, conmigo mismo.
Yo...
Quiero la felicidad absoluta.
... y la tendré.
Una hermosa esposa, amados hijos, buena relación con mis padres, familiares, amigos, etc.
Un hogar feliz.
Al margen de la economía del mismo, que sea feliz.
Y que, parte de esa felicidad, sea que haya un excelente esposo y un excelente padre e hijo.
Sí, sé lo que quiero ser. Eso es el motor que me ha permitido seguir adelante.
El amor, la familia, las amistades, la libertad. Siempre serán el combustible que me impulsará. Aquí, allá y donde quiera que estés, que esté, que querramos llegar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario