sábado, 8 de mayo de 2010

Goodbye. See you later, aunt ^^

Y repentinamente, se fue a un mundo mejor.

Mi tía Inés, quien siempre venía a visitarme cuando era un niño de cinco, seis, siete y tal vez más años. Siempre nos aconsejaba a mi hermano y a mí sobre cómo tratar a mi mamá. Pues, al fin y al cabo, mi mamá es su sobrina, y mi tía siempre quiso lo mejor para todos.

"Sean cariñosos con su mami, respétenla, ayúdenla..."

Tía, creo que nunca te lo dije, pero aquí te lo escribo, y seguro puedes y lo sentiste. Te quiero tía =)

Creo que un día después de tu partida viniste a visitarme. Me sentí terriblemente observado e incómodo el martes en mi casa, cuando me dejaron solo mis padres y mi hermano. Hasta abrí la puerta y tenía ganas de quedarme afuera.

Creo que eras tú. Te estabas despidiendo, y yo, quien no sabe cómo afrontar situaciones como esta, tiendoa pasar desapercibido.

Tía, perdón por no haberte visitado desde hace más de un mes. He estado ocupadísimo, pero no es pretexto, no es excusa, no es nada.

Espero que estés en el cielo, sí es que hay cielo. O que estés en el paraíso, si es que existe. Te deseo lo mejor, y siempre te tendré en mi corazón.

Tal vez la muerte no me apena tanto porque a todos nos toca algún día, y más vale sonreír porque sucedió a sentirse mal por cómo termina.

¿Y quién sabe? Tal vez... lo que sigue es aun mejor.

¿Cómo me sentiré cuando se vayan mis padres?, ¿quién se irá primero, mi hermano o yo?

No lo sé, y espero no saberlo en mucho tiempo. Supongo, tal vez, no me sentiré terriblemente mal. Los extrañaré demasiado, pero algún día me uniré con ellos en el otro Mundo.

Tía, espero que me ayudes a alcanzar mis sueños. Tal vez yo no te ayudé mucho, pero supongo que mis sonrisas te inspiraron alguna vez.

Gracias por los como 300 chocolates que me regalaste. Siempre venías con una bolsa de chocolates tipo Olé Olé, una bolsa de 50, tal vez. Eran deliciosos. Mi hermano y yo siempre nos divertíamos comiendo eso.

¿Cómo divertirse comiendo algo? Pues esa es la magia de la juventud.

En fin, siempre tendré esa imagen viva de ti en mi corazón, tía Inés. ¿Sabes? Me enseñaste muchísimas cosas útiles para una vida feliz, para una vida virtuosa.

Supongo que estás viendo esto, o estás sintiendo esto. Espero, sea así. Te quiero tía. Te amo =)

Ayuda a mi mamá, a mi abuelita y a todos nuestros seres queridos a superar este momento. Ayúdales a darse cuenta que te has ido a un mejor lugar, y que algún día todos nos reuniremos para reír juntos.

Hasta luego, tía Inés. Gracias por haber existido. Gracias por tus visitas. Gracias por tu amor. Gracias por todo.

Te quieren tus sobrinos,

Giuseppe y Giorgio Saldaña.

P.D.: Ya sé por qué me visitaste y me sentí incómodo el martes. Intentaré volver a ordenar mi vida. Dame fuerzas, por favor. Adiós ^^

No hay comentarios:

Publicar un comentario