Así que decidí ser relajado hasta mis últimos días. Sin embargo, la gente confundía mi sonrisa con falta de madurez, y siempre me ganaba problemas por eso. No les gustaba que fuese feliz. No, querían que yo fuese uno más, y en ocasiones lo lograban.
Sin embargo, llegó un día en el que me decidí a ser feliz a mi manera, pase lo que pase. Así me quede solo, sería feliz, y eso era lo que importaba. Así que seguí sonriendo como un niño, actuando como un hombre y pensando como un aspirante a filosofía.
Y pronto, descubrí que eso fue lo que las personas veían en mí. Un idealista, un joven perseverante y determinado a conseguir sus metas. Alguien que no se rinde, solo vuelve a intentarlo.
Mi madre me enseñó algo increíble cuando yo era pequeño. Además de la felicidad, de tener principios, me dijo que aprendiera siempre lo bueno de los demás y descartara lo malo. A mis 14 ó 15 años, soñaba con perseguir la perfección. Sabía que nunca lo lograría, pero que ello me ayudaría a ser una mejor persona día a día. Recuerdo que a mis 15 años conocí a una persona que, teniendo un año más que yo, sabía tocar guitarra, bajo, batería, cantar muy bien, destacaba en los estudios y dominaba a la perfección el idioma inglés.
Ni bien conocí a esa persona, decidí imitar eso: aprovechar cada tiempo al máximo. Así que ese año lo llamé "revolución cultural" para mí. Iba a desarrollarme al máximo, aprovechando "el tiempo perdido" y sería una persona con grandes cualidades, con mayores capacidades y facultades. Efectivamente, no logré dominar todo como esperaba, pero realmente pasé un buen tiempo y quedaron las enseñanzas.
Las personas se siguen preguntando por qué soy tan relajado.
Algunos me miran con cierto disgusto. Les parezco alguien mediocre o conformista.
Sin embargo, sé que no lo sé, y al margen de si ellos algún día me dan o no una oportunidad, seguiré caminando por mi camino, contemplando el paisaje y volando más y más alto.
Porque yo...
por más que pueda estar un poco triste, o sentirme solo...
Sé que es lo que soy, a dónde quiero llegar y qué tengo que hacer para lograrlo.
Y no me rendiré, ni ahora ni nunca.
Se lo debo al mundo.
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Pocas veces en mi vida he trascendido mi realidad. Trascender es ver muchísimo más allá de lo que tus ojos alcanzan. Es encontrarte con la realidad del mundo y transformarla para el bien de todos. Es dar con las respuestas a las que grandes filósofos jamás llegaron. Es olvidarte de ti mismo y pensar en el mundo, en todos, como uno solo. Trascender es alcanzar un estado de paz, aceptación, valorar cada acto tuyo y de los demás. Trascender es...
la capacidad de cambiar el mundo...
y el actuar para ello.
Quiero trascender mi realidad. Solo me falta un poco más!!!!!!!!!!!!!!!
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