He aquí un estudio de ciertos temas vinculados a la felicidad. El texto es algo extraño, pues siento que, al recopilar mis ideas, han nacido nuevas, y se han remplazado otras entre sí. En el último segmento se encuentra el estudio sobre la búsqueda de felicidad, y cómo la he aplicado en mi vida. Espero que disfruten esta entrada, es una reflexión crítica sobre la eudaimonía, y de veras que me inspiré.
____________________
Entonces, hasta ese instante, la búsqueda del sentido de la vida parece ser dolorosa. Algunos deciden no cuestionarse, pues duele no encontrar respuestas. Estas personas viven el día a día, sin mucha, o alguna, proyección a futuro. Otros, se ven forzados a olvidarse de esta incógnita, y solucionar la incógnita de cómo sobrevivir el día a día. Ellos, como lo dije, sobreviven; sea al colegio, en la casa, en el barrio, en la vida misma.
A mí me tocó sobrevivir en mi casa, y luego en el colegio.
No fue fácil, pero lo logré. Y lo sigo logrando.
______________________
Los niños con poco amor.
Quien ve una tenue luz, la valora como ningún otro, porque, la paradoja del ser humano es que necesita que algo escasee para valorarlo. Entonces, estos niños son los que más valoran el amor, y los que más quieren conservar el poco amor que reciben.
Según lo que he vivido, puedo afirmar que, las personas que han atravesado problemas familiares, son las que más se esfuerzan por sonreír. Esto les ayuda a dejar los problemas de casa, en casa, y a disfrutar el momento. Obviamente, las personas más sonrientes son las más amorosas, pero reitero lo que dije: quien más se ESFUERZA, es quien atravesó escasez de amor.
Y bueno, mi conclusión es que estos niños son los que, de grandes, comprenden casi a la perfección la importancia del amor en la vida, y la poca o nula importancia del éxito profesional.
______________________
Ahora, hablaré de la búsqueda de la felicidad.
Una vez, un ser querido me dijo que él era egoísta en su búsqueda de la felicidad. Con ello, me quiso decir que a veces no le importaba lo que pensaran los demás; el solo buscaba lo que lo hacía feliz, sin importarle mucho el daño colateral.
Entonces, comprendí algo más de la vida, y del hombre. El hombre busca su felicidad, es cierto, y a veces hace cosas "irracionales" en su camino, cosas que la sociedad condena, pero él es feliz así. Por ejemplo, están las personas que estudian la carrera de arte; se enfrentan a sus padres, a sus amigos, hasta que logran forjarse en lo que aman y son felices con ello. Por otro lado, están los altruistas. Son aquellos que no se atreven a aventurarse en la búsqueda egoísta de la felicidad porque temen por los daños colaterales. Son aquellos que renuncian a su felicidad en nombre del bienestar de los demás (ojo, bienestar, no felicidad, porque tu tristeza no puede ser la felicidad de otro).
A los 15 años exploré muchos aspectos de la vida, entre los cuales, me volví altruista, y me volví egoísta. Sé lo que es sonreír por la felicidad de otra persona cuando esta felicidad te duele; pero igual eres feliz por ella. Sé lo que es privarse de grandes momentos para que otras personas puedan disfrutarlos. Luego, el egoísmo; como cuando estuve con aquella chica cuyo mejor amigo estaba enamorado de ella. Obviamente, me sentí mal al inicio, pero ella misma me lo dijo, yo también debía ser feliz, y ella no sería feliz a su lado.
Lo bueno de toda la búsqueda de MI felicidad es que, en este camino de reflexiones, decepciones, preocupaciones, logros, grandes momentos, nuevas amistades, entre otros, he plasmado lo que he aprendido en mi vida, lo he materializado en mi filosofía personal.
Mi camino.
Si les comparto lo que aprendí, ustedes no lo aprenderían, pues la mejor forma de comprender una situación es vivirla.
Y a mí me pasó de todo un poco ^^
para bien o par mal, un día, estaba en planes con una chica, y un amigo me ofreció ayudarme. Al poco tiempo, me enteré que le pidió para estar, y ella dijo que sí. "Lo siento amigo, es el destino" fue lo que me dijo.
Para bien o para mal, me remplazaron como mejor amigo, como enamorado, o como un amigo.
Para bien o para mal, me inculcaron un pensamiento demasiado amplio, un corazón demasiado sensible, y una vida demasiado volátil.
Para bien, me quedé en Perú, no regresé a mi país natal, donde todo está mal, y no se ven signos de mejoría.
Para bien o para mal, confié en quien no debía, esparcí información equívoca, herí amistades y me arrepentí (podría ser para mal, pero de no haber pasado, no habría aprendido).
Para bien o para mal, tuve principios de asma, me obligaron a practicar natación, me obligaron a practicar remo, y con esos días de entrenamiento a las 4:30 de la mañana, me volví un joven disciplinado. Sí, para bien, definitivamente para bien.
Para bien o para mal, he vivido un poco de muchas cosas, he acontecido diversas situaciones, he sido muy observador, y aprendí de los errores ajenos y míos.
Para bien o para mal, debido a ciertos problemas, me vi forzado a madurar temprano para sobrevivir a ellos.
Para bien, nací, existo, pienso, te conocí, me conocí, los tuve como padres, como hermanos, como familiares, como profesores, y decidí seguir mi corazón.
Yo sigo cambiando, porque quiero ser un mejor hombre día a día, para un día ser un buen esposo, un buen padre, un buen hijo, un buen amigo, un buen hermano, un buen primo, un buen sobrino, un buen nieto, un buen humano. Sigo cambiando, porque es la forma en la que me sigo a mí mismo, en mi búsqueda por descifrar al mundo, por conocerme a mí mismo, y por ser feliz; quiero ser feliz.
Sigo cambiando, en búsqueda de mi felicidad
No hay comentarios:
Publicar un comentario