Desaparecí, pero no lo hice con malas intenciones. A veces, acumulo pensamientos, emociones, y otras cosas negativas, que quieren explotar. En ese instante, decido exiliarme del mundo, para no lastimar a mis seres queridos, para explotar solo, para que nadie sufra por cosas sin sentido que pueda decir.
Desaparezco por mí y por ustedes.
Porque a veces me canso, me estreso, tengo demasiadas emociones intensas acumuladas, las libero, me deprimo, vuelvo a buscar la luz en mi mundo, la encuentro, y vuelvo a aparecer.
Pero en esos momentos...
recuerdo mis miedos, recuerdo las cosas que son importantes para mí, recuerdo muchas cosas. En esos momentos, me siento solo contra el mundo, y me siento aun más solo. Recuerdo por qué no me gusta contar mucho mis cosas, por qué soy tan independiente moralmente hablando, y por qué me cuesta entablar una de esas amistades.
Ya pasó la tormenta de emociones, felizmente. Ya pasó, ya entendí, ya recordé, ya sé.
Sé a quien extrañé
No hay comentarios:
Publicar un comentario