sábado, 28 de mayo de 2011

A night walk

Ayer viví otra escena difícil, así que mi hermano, quien también la vivió, me dijo para irnos de la casa un rato. Salimos a hablar, y vaya conversación tuvimos.

Le expliqué lo que me había pasado esta semana, las cosas en las que estaba confundido, en lo que quise creer, lo que me deprime, traumas del pasado, entre otras cosas. Él también me contó sus cosas, su forma de sentir respecto algunas situaciones, personas y a sí mismo.

Ahora que lo recuerdo, me río un poco. Sabía que él también la tuvo difícil, pero nunca imaginé que tuvieramos tantas cosas en común. Más bien, eran pocas las diferencias.

Yo, cuando me guardo mucho las cosas que me molestan o que me ponen triste, en ocasiones implosiono (me aíslo del mundo) y en otras, explosiono.

Es duro, llegar a ese punto, siempre te lastimas, y en ocasiones lastimas a otra persona.

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Felizmente, varias personas a mi alrededor no han vivido lo que yo viví, no fueron criados de la forma en la que se me crió.

Pero, por otro lado, por ello mismo no comprenden lo que es vivir eso día a día. Algunos incluso dicen "pucha... me imagino que se siente mal..." cuando, en verdad, no pueden imaginarlo.

Es duro. Y cuando le contaba mis cosas a alguien, solo esperaba cierta comprensión. Que no me diga que ya pasará, cuando no es así. Tal vez, solo buscaba un "saldrás adelante. Lo estás haciendo bien. No es tu culpa. Estoy contigo".

A veces, estamos tan cansados que, de veras, necesitamos que alguien nos recuerde lo que somos y lo que queremos ser. Esta semana, me deprimí muchísimo, esperando a que alguien me diera una de estas palabras. Incluso, alguien me ofreció un abrazo, el cual necesitaba pero rechacé; quería que otra persona especial me lo diera; nunca llegó.

Ahora... estoy mejor, felizmente. No bien, pero mejor.

Y sí pues, este es el drama de vivir algo nuevo y jodido, buscar una salida, y estar cansado de la soledad.

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